En una cocina. Una mujer mayor utiliza su pequeña cocina como laboratorio. Sus herramientas son el plato, el cuchillo, el agua y el aceite. Está recitando unos refranes a modo de oraciones: Si el cop d’aire ha sigut pel matí que li curi Sant Maigí. Si ha sigut al migdia que li curi Santa Maria. Si ha sigut al vespre que li curi San Silvestre.Una vez terminado el ritual, la mujer llama por teléfono: (salutaciones) - Ya se lo he mirado, lo tenía muy tomado... Sí... por la tarde, eso es igual que sudan un poco y luego con que les coja un poco el aire ya está... nada... que se tome algo caliente antes de ir a dormir. (despedida)En casa del pintor.Llaman a la puerta y el pintor abre. Apenas saluda, sino que deja a la alumna en el umbral y vuelve a la tarea (está pintando un bodegón). June decide entrar, y lo hace, como siempre, con respeto pero con desenfado: no es la primera vez que entra. J: Le he traído el retrato que me pidió. M: (Sin apartar los ojos de la tarea) Yo no te pedí ningún retrato. Te dije: la estructura de lo facial quizás te ayude a conseguir una trampa real, prueba con las caras. (sigue unos instantes delante del cuadro hasta que por fin se da la vuelta hacia June) ¿Qué traes debajo del brazo? June saca de la carpeta tres hojas, con tres caras pintadas y las pone encima de la mesa. El pintor se acerca. M: ¿Cuál es el que te gusta más, June? June señala el que más le gusta.
M: ¿Y cuál crees que es el que más me gusta a mí?
June señala el mismo dibujo. El pintor quita las dos hojas sobrantes, coge el rostro elegido y lo pega a la pared.
M: Ven June.
Ambos se ponen delante del dibujo. La pequeña intenta explicarse:
J: Es la cara de un hombre con el que soñé...
M: Entonces más que de un retrato se trata de una máscara, ¿verdad?
J: A ver... si fuese una máscara no tendría ojos.
M: June, no se trata sólo de lo que hay pintado, no se trata sólo del hecho de ver, ni de que lo que hay pintado tenga ojos.
June no le entiende.
J: ¿Y de que se trata pues?
M: June, ¿tú ves que ese bodegón tenga ojos? (señala a uno de los bodegones ya acabados).
J: No.
M: Pues sin embargo te está mirando.
En la finca, a última hora.
El padre le da el rifle al hijo. La madre de lejos que grita:
M: ¿Que no ves que lo duele el cuello, que se puede hacer daño?
P: (al hijo) Qué dice ahora... (a su mujer) Que no, tranquila que esto no es como la escopeta. (al hijo) Esto no hace tanto ruido, pero un tiro podría matar a una persona. Nunca se te ocurra apuntar a nadie hijo, aunque el arma no esté cargada, ¿me oyes?
La madre y la abuela están acabando de subir cestas a la furgoneta, los sacos de aceitunas ya están cargados. Hablan entre ellas.
P: Ahora apunta bien y cuando creas que ya lo tienes disparas, ¿vale?
El hijo apunta y el padre se retira. La madre y la abuela prestan atención. El niño dispara pero el tiro no da en la vieja paella que habían preparado.
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LOS DIOSES PERTENECEN
AL CAMPO DE LO REAL
GUIÓN EN TRES SECUENCIAS.